Eres lo que eres porque has vivido lo que has vivido


El ser humano suele ser fruto de una serie de experiencias pasadas que lo forman y a la vez condicionan su desarrollo futuro. Hoy os quiero contar una historia, pero no una cualquiera de un destino o un lugar, no quiero hablar de marketing, ni enseñar a nadie a vender, hoy, quiero contar mi historia. Rosas Ana BastidasQuizás este no sea el espacio o el medio, o quizás hablar de un tema personal puede ocasionar cierto “pudor”. Cuento mi historia, porque me apetece recordar que he superado algo muy complicado y me apetece dar las gracias y animar a todos los que alguna vez pasen por algo así.

Mi historia es la siguiente;

Hace dos años fui operada de un tumor en el cerebelo, también conocido como “hemangioblastoma cerebeloso”

Son de esas cosas que necesitas verlas por escrito para saber que fueron reales (a pesar de tener más de treinta y cuadro grapas en tu cabeza, algún que otro tormillo y una malla metálica). radiografia resonancia 001 Durante más de dos meses estuve paralizada, horrorizada, con miedo a todo, a moverme, a respirar, a vivir. Porque sinceramente, no estaba viva, estaba, porque estaba, pero yo no era la persona que era. Dos años después he superado (más o menos) la parte física, he visto cientos de médicos y he juntado mil informes que contar. Hace unos meses, en una visita a Toledo a ver a mi amigo Kike, me habló de un vídeo que decía le recordaba mucho a mi, y que tenía que verlo.  (Para verlo pincha aquí). Ted hemangioblastoma Todo lo que ahí se cuenta es todo por lo que he pasado,  y como aún cuando te enfrentas a lo más fuerte de la vida te armas de coraje y fuerza y buscas la parte positiva. Desde aquel 26 de marzo de 2013 llevo puesto un traje de fuerza, de fuerza mental para superar cualquier obstáculo que la vida me va poniendo. No es malo reconocer que he pasado miedo (y lo sigo teniendo), pero el miedo es normal. Lo anormal sería no pasar miedo.

Cuando pasas por un estado así, los nervios te paralizan, no quieres respirar muy fuerte por miedo a que parezca que estás viva, sólo quieres correr, como si al correr dejaras atrás tu tumor.

Aprendes que la vida es efímera, que no hay un futuro para ser feliz, y que la felicidad hay que disfrutadla en ese momento. En general, aprendes a valorar todo lo que tienes. Me he permito contar algo tan personal, porque es mi historia, porque fue mi tumor. Pero sería egoísta decir que fue sólo mío. A todos los que me acompañasteis ese día, a los que estáis y a los que no. Ya lo sabéis, pero agradecida estoy de haberlo tenido yo y no ninguno de vosotros, que tanto os quiero.Tumor cerebelo Hemagioblastoma